TenÃa 6 años, y volvà a casa a almorzar al salir del colegio. Mamá tenÃa lo mismo de siempre en el menú: pan y leche. Pero ese dÃa volvà a casa y mamá empezó a mezclar la botella de leche con algo más. Ella me sirvió el almuerzo con una sonrisa como si todo estuviera bien. Pero comprendà lo que estaba haciendo. Estaba mezclando leche con agua. No tenÃamos suficiente dinero para hacer durar la botella toda la semana. Y ella me decÃa siempre que ya habÃa comido, y en realidad no era asÃ, era solamente para que no me faltara nada de comer. No éramos solo pobres; estábamos quebrados”
“Mis padres dentro de la miseria apostaron por mi, hacÃan los esfuerzos más grandes para poder llevarme a entrenar. Por eso este primer partido del mundial jugué con mucha bronca, por muchas cosas: por las ratas que corrÃan por nuestro departamento, porque no podÃa ver la Champions League, no tenia televisor, llegaba al colegio y todos los niños hablaban de la final, yo no tenÃa idea lo que habÃa pasado. Todo el mundo hablando de la volea de Zidane. Yo hacÃa como que sabÃa de lo que hablaban, por los padres de compañeros que me miraban mal por mis caracterÃsticas y condición.”
"Un dÃa le pregunté a mi padre, con que edad serÃa ideal debutar en el fútbol, y el por decirme una edad cualquiera (Me entere eso años después) me dijo a los 16 y yo no paré hasta lograrlo. En ese entonces era suplente del #Anderlecht, ya iba a cumplir los 16, lo que hice fue acercarme al entrenador y le dije que por favor apostara por mi y yo le prometÃa cierta cantidad de goles si no los lograba, me sentara de nuevo, y efectivamente a los 16 años forzando mi debut, lo hice, y no solo convertà la cantidad de goles que le prometÃ, si no que me convertà en el máximo goleador del campeonato nacional: anoté 76 goles en 34 partidos; todos los hice con los botines de mi papá. Desde entonces decidà ser el mejor jugador en la historia de Bélgica. No bueno. No excelente. El mejor





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