Para muchos esta historia no tiene otra definición que "Milagro". Lyndee Pellettiere-Swapp fue encontrada por su hijo Steven desmayada en su casa, enseguida la llevaron al hospital donde cayó en coma.
Su condición médica no cambio en los siguientes 12 dÃas. Fue cuando los médicos informaron a la familia que lo más probable es que ya no despertara más y que deberÃan quitarle el soporte vital.
El esposo de Lyndee en muchas ocasiones le susurraba al oido, "necesito que pelees, necesito que pelees" , pero sus palabras no tenÃan efecto alguno.
Tras el diagnóstico del médico y las escasas esperanzas que daban para que la mujer despertara del coma, su esposo e hijos decidieron seguir las recomendaciones de los doctores, asà como de cumplir el deseo de Lyndee, de donar sus órganos.
La familia se alisto para despedirse de la mujer, y uno a uno pasaban para decirle "adios". Entonces ocurrio algo inimaginable, justo antes de apagar los aparados, Lyndee pronunció tres palabras que dejaron atónitos a todos: "Soy una luchadora".
Sin duda no estaba lista para irse y dejar a su familia. Lo sorprendente es que recuerda todo lo que ocurrió, desde su esposo pidiendole que luchara, su sobrina leyéndole, hasta de las discusiones sobre si quitarle o no el apoyo vital.
La felicidad que inunda a la famila por tener de vuelta a Lyndee es inmensa. Ella espera que su historia inspire a otras familias para que no dejen de luchar, incluso señalo en una entrevista a un programa de noticias, “Wake Up Arizona”, “Solo porque no estés consciente no significa que no puedas oÃr".
"Asà que debes hablar con tus seres queridos si estás en esa situación. Ellos te escuchan”, apuntó Lyndee.
Sin duda es una prueba más que el amor puro y sincero supera todas las barreras, que esta historia no solo sirva de inspiración para personas que tienen un familiar enfermo, sino para todos en general, una palabra una sonrisa puede cambiar el dÃa a muchas personas, asà que para que gastar el tiempo siendo infelices, cuando puede ser todo lo contrario.







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